lunes, 11 de agosto de 2008


Dime que en noches oscuras te despiertas

y te asomas al recuerdo de nuestras voces juntas,

al brillo de mis ojos, al fuego de un abrazo.

Dime que te fuiste a veces cuando yo dormía,

que ahora que no estoy inventas mi presencia

cuando todo ha cambiado.

Dime que quedó un halo de alegría

en las noches compartidas, en los poemas a medias,

en las cenas a solas, en los colores del otoño.

Dime que me nombrarías,

que aún mi nombre te inspira ternura,

que aun hay historias que me harían reír

contadas de tus labios.

Dime que hay días en los que se vuelve,

en los que me recuerdas.

Dime, háblame como entonces,

dime tan solo que me quisiste un poco,

que aún somos capaces de vernos sin recelos.

Dime que no me entristezca,

que no escriba poemas.

Dime que estás a mi lado,

que yo tampoco me he ido.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por recordarme uno de los poemas más bonitos que he escuchado alguna vez, porque no habla del amor perfecto, sino del recuerdo perfecto que el amor es capaz de dejarnos en la memoria.

PIPER dijo...

hermoso!
Sin dudas hay tantos nombres por ponerle que lo hace perfecto.