miércoles, 18 de junio de 2008

Que poco rato dura la vida eterna

Entro. Me abro paso entre la gente. Voy mirando a los lados. No lo veo. Saludo a unos conocidos. Sigo andando. Ahí está. Mira embobado algo. Me pongo delante. Sonrío. Me sonríe. Hablamos. Bromeamos. Me muero por besarlo. Suena su canción favorita. La tararea. Me mira. Se acercan mis amigas. “Nos vamos”. “Tengo que irme”. “Quédate conmigo”. Dudo. Me quedo. Me acaricia el pelo. Me muero por besarlo. Me toca el brazo. Bromea con mi altura. Me pongo de puntillas. Infla el pecho. Me muero por besarlo...Me besa. “¿Nos vamos?”. Nos vamos. Hace frío. Me abraza. “¡No fumes!”. Me quita el tabaco. Intento recuperarlo. Jugueteamos. Llegamos. Abro la puerta. Entra tras de mí. Me besa. Me coge de la mano. Me lleva hasta mi habitación. Conoce el camino. Me besa. Perdemos el control. Hacemos el amor. Se queda dormido. Observo como duerme. No quiero dormir. Lo huelo. Acaricio su pecho. No quiero dormir. Quiero aprovechar cada segundo. No quiero dormir...Me duermo. Despertamos. Es medio día. Lo beso. Me abraza. Suena su móvil. Tiene que irse. Se viste. Lo observo. Se agacha. Me besa. “...ya hablamos”. Me besa. Se va....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojalá me pasara a mí...

Estefanía dijo...

Y te pasará, y llegará el medio día y no tendrá que irse...